Preparándote para desmoronar un tabú arcaico.

Esta semana tuve una conversación profunda con mujeres sobre sentir. Una de ellas me dijo “tu meditación se siente rara, Vani».

“¿Qué te resulta rara de ella?”, le pregunté.

“Lo de los toques en el cuerpo,” dijo ella.

No sé qué estarás imaginando a partir de ahora, pero quiero contarte lo que en realidad pasó a partir de ahí.

Hablamos de estar con el propio cuerpo. De meditar. De sensibilidad. De sentir el cuerpo. De meditar con el cuerpo desde lo simple. De meditar en el cuerpo. De intimidad. De espacio sagrado. 

Este comentario abrió una conversación exquisita, potente y emancipadora que estoy segura de que la hubieses disfrutado de haber estado allí con nosotras. ¡Ojalá la próxima estés!

Es fascinante el poder que tiene una sola frase dicha sin miedo de hablar, en un espacio seguro compartido con personas que resuenan y dispuestas a desmoronar un tabú arcaico con su inteligencia, sabiduría, fisiología, metabolismo, amor y generosidad de entrega, abiertas a dar y recibir, a intercambiar.

El tabú del toque íntimo. Del contacto nutritivo. De la sagrada experiencia de ser energía y espíritu encarnadas en un cuerpo físico complejo, sensible, inteligente, hermoso, misterioso, milagroso.

Un cuerpo que tiene unas formas, un aroma, unos colores, unos ritmos, pulsos, una vibración, una frecuencia única.

¿Qué desmoronamos juntas?

  1. La creencia de que tocar las zonas sensibles del propio cuerpo para conectar con su sensibilidad desde la propia energía sexual es algo “raro”. 
  2. Corazas. Porque liberar el tabú desactiva corazas que, lejos de proteger, te limitan, y secuestran la energía vital (o sexual). 
  3. Cantidad de energía vital que quedó disponible con la fuerza de una avalancha de nieve bajando desde la cumbre del Himalaya.
  4. Barreras de incomprensión que creaban distancia entre nosotras. Ahora no sé si pensamos ni igual, ni parecido -es lo de menos- pero nos podemos escuchar y comprender más. 
  5. La creencia de que el cuerpo físico es sólo eso. Ahora comprenden que, con cada toque respetuoso que se dan, todos sus sistemas se activan y sincronizan para bienestar y disfrute propios.
  6. La resistencia a meditar, a activar su conciencia plena, para su bienestar.

Entonces, una sola frase, dicha con sinceridad, en un entorno seguro y receptivo creó rEvolución.

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