¡Conociéndonos!

Antes de que sigas leyendo, ¡hola!
Este espacio existe porque disfruto profundamente de pensar, escribir y acompañar a personas adultas que sienten que la vida tiene que ser algo más que aguantar, repetir y cumplir, y que aman salir de círculos viciosos para abrir círculos -o espirales!- virtuosos.

Si esta es nuestra primera vez, me gustaría que veas mi sonrisa de bienvenida y contarte que  estás entrando a un universo que no se explica rápido, pero se siente claro porque habilita . No es un lugar de respuestas inmediatas desde el conocimiento o  para la mente únicamente, es un lugar para despertar los sentidos y empezar a escucharte de otra manera.

No siempre hice lo que hago hoy. Durante muchos años intenté “acomodarme” en estructuras que no tenían sentido para mí: como niña primero, como joven mujer, como adulta después, como madre más tarde. Emprendedora de pura cepa por legado ancestral, fui docente, empresaria, acompañé a pequeños gurúes en mis clases, estudié, observé, viví la concepción, la gestación y la crianza en conciencia… pero también viví el cansancio de resistir, evitando repetir modelos que prometían seguridad aunque anestesiaban la vida.

Con el tiempo entendí algo simple y radical: gran parte de lo que hoy creemos que es “nuestro carácter”, “nuestra personalidad”, “nuestro destino”  o “nuestra suerte”, se forjó mucho antes de aprender a hablar o a respirar siquiera. En el origen primal. En ese punto donde Conciencia y biología se encuentran. Fuente divina y útero sagrado. Espíritu y ADN. Ahí empieza todo.

Por eso, cuando acá hablamos de ‘Bebé Interior’, no hablamos de una imagen tierna de un bebé risueño y perfecto, rodeado de colores pastel, ni de la infancia como un recuerdo. Hablamos de una dimensión viva que sigue operando hoy en tu cuerpo, en tu energía vital, en tu deseo, en tus relaciones, en tu forma de amar, de pensar, de servir, de sostenerte a diario. ¿Alguna vez sentiste que haces todo “bien” y aun así como que no alcanza y la vida pesa?

Mi trabajo integra mente, emociones, cuerpo, energía y espiritualidad. No porque esté de moda, sino porque vivir dividido no funciona, simplemente no es real. 

La energía sexual, por ejemplo, no aparece aquí como tema provocador, sino como lo que es: energía de vida activa desde tu origen. Esencia madre. Materia prima. La que nos permite nacer, crear, conectar, vincularnos, sentir y también morir. Cuando esa energía se apaga, la vida se vuelve pesada, aunque todo “esté en orden”.

Este espacio es para personas que sienten que todo es un montón, que cargan con demasiado, que repiten patrones aunque ya los han trabajado y entendieron mucho en sí mismos/as, que desean procrear pero temen tener hijos/as, que tienen altos propósitos por parir pero temen sentirse atrapados por la historia que se repite. También, para personas que intuyen que no hay fallas en ellas, sino que simplemente están desconectadas de algo más profundo, y más genuino de sí.

Acá no hay dogmas, ni caminos espirituales obligatorios, ni exposición innecesaria. No tienes que saber ni contar tu historia. Es un camino de tú a tú, claro y adulto. 

Yo acompaño, pero nadie puede vivir por ti. La soberanía es parte del trato.

Mi intención es simple: que este espacio te haga bien, te despierte curiosidad y ganas de volver. Que encuentres comunidad, alivio, práctica real. Y que, paso a paso, empieces a habitar tu vida desde un lugar más feliz.

Si todo esto te hace sentido, este mensaje cumplió su misión. Espero que en tu rostro y el mío haya una sonrisa ahora. 

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